CON DIOS EN LA RED
“EL MAESTRO ESTÁ AQUÍ Y TE LLAMA”

Buenas, desconocido y querido amigo. Vas a hacer tus Ejercicios espirituales por radio/ internet, con una disposición personal que sólo Dios y tú conocéis.
¿Cuál es el fin de mis palabras? Ayudarte a realizar lo mejor posible tu experiencia espiritual, ya desde
esta meditación introductoria.
¿Cómo? Con una serie de sugerencias.
La 1ª, ofreciéndote 2 motivos para aprovechar este medio de santificación cristiana:
1º) Motivo objetivo: Se trata de aprovechar la cima de la espiritualidad ignaciana. San Ignacio de Loyola, poco dado a exagerar, escribió: “Los EE son todo lo mejor que
yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos”.
Y el Papa actual, Benedicto XVI, ha escrito: “Los Ejercicios son una fuerte experiencia de Dios, suscitada por la escucha de su Palabra, comprendida y acogida en la propia
vida personal, bajo la acción del Espíritu Santo, que, en un clima de silencio, de oración, y con la mediación de un guía espiritual, ofrece capacidad de discernimiento
para purificar el corazón, convertir la vida, seguir a Cristo y cumplir la propia misión en la Iglesia y en el mundo”.
El 2º Motivo es subjetivo: Se trata de tu cita espiritual para “lo único necesario”. ¿Cuántos cristianos gozan de este privilegio, al menos una vez en la vida, como tú vas a
hacer? Por eso, te digo, como Pablo a los cristianos de Corinto: “Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque Él dice: -En tiempo favorable te escuché,
en día de salvación vine en tu ayuda-. Pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.” (2 Co 6,1-3).
¿Qué hacer para aprovechar esta gracia especial? Entrar desde el principio con buen pie.
¿Cómo? San Ignacio te pide abordar esta experiencia preguntándote: “¿Adónde voy y a qué?”. Y te sugiere como respuesta la finalidad de la misma: Los “Ejercicios
espirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida, sin determinarse por afección alguna que desordenada sea.” (EE 21).
¿Cómo conseguirlo?
Adoptando las tres posturas espirituales siguientes
La 1ª = Humildad: Acércate a Ejercicios descalzo, sin pisarfuerte, sino suavemente, como Moisés ante Dios, en su experiencia del monte Oreb: “Viendo el Señor que
Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: Moisés, Moisés-. Respondió él: - Aquí estoy-. Dijo Dios: -Antes de acercarte, descálzate, pues el sitio que pisas es
sagrado.” (Ex 3,4-5). En Ejercicios estás en lugar sagrado, en presencia de Dios.
La 2ª actitud = Apertura: Muy importante. Ponte a disposición de Dios para dejarte seducir por Él. Como afirma el profeta Oseas sobre la nación escogida: “El Señor le
dijo: -Mira, voy a seducirla, llevándomela al desierto y hablándole al corazón. Allí me responderá como en su juventud” (2,16). Dios te va a hablar al corazón en Ejercicios. San Ignacio pide al ejercitante como actitud inicial “entrar en los Ejercicios con grande
ánimo y liberalidad” (EE 5). Ante la travesía del desierto para la seducción de Dios, hazlo abierto a todo lo que quiera Dios de ti.
Y 3ª actitud = Esperanza: Ante la tentación de pesimismo (¿Qué voy a sacar? Soy muy mediocre...), es necesario un talante de Confianza. Di con el Salmista: “Voy a escuchar
lo que dice el Señor. / Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos / y a los que se convierten de corazón. / La salvación está ya cerca de sus fieles / y la gloria habitará
nuestra tierra; / la misericordia y la paz se besan; / la fidelidad brota de la tierra / y la justicia mira desde el cielo; / el Señor nos dará la lluvia / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante Él, / la salvación seguirá sus pasos.” (Sal 84).
¿En quién inspirarte para conseguir esas actitudes básicas al comenzar los Ejercicios?
Te pueden ayudar algunos de los 11 pasajes de la Escritura que voy a sugerirte: 3 del AT
y 8 del NT: 3 personajes del AT: 2 profetas y un rey.
1º) Samuel profeta dice a Dios: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sm 3,8-10).
Repíteselo tú.
2º) Salomón rey pide a Dios:
“Enséñame a escoger entre el bien y
el mal” (1Ry 19,1-18). Repíteselo tú.
Los Ejercicios, más que para hablar,
son para escuchar a Dios.
En la historia del Pueblo elegido,
Dios repite este imperativo: “Shema,
Israel! ¡Escucha Israel!” (Dt 4,1; 5,1;
6,4).
3º) Elías profeta. En la cueva le dice Dios: “¿Qué haces aquí, Elías? ¡El Señor va a
pasar! (1Ry 19,1-18). Los Ejercicios son el Paso de Dios especial en nuestra vida. Estate
atento a esta llegada divina.
Y ahora, atiende a estos 8 pasajes y personajes del NT
1º) Siembra: La parábola del Sembrador te motiva a reflexionar sobre el estado en que se encuentra tu corazón ante la Palabra de Dios en Ejercicios: ¿Como tierra dura, o llena de piedras, o como un manojo de espinos, o como tierra buena abierta al 30, al 60 o al
100 %? (Mc 4,1-9 y 13-20).
2º) Bartimeo: Es muy sugerente contemplar la curación del ciego hijo de Timeo. Te enseña a orar con interés y perseverancia como mendigo: “¡Señor, que vuelva a
ver!” (Mc 10,46-52). Como veía en otras etapas más lúcidas y fervorosas de mi vida.
3º) Genesaret: Es muy apropiada para la noche de entrada en Ejercicios la invitación de Jesús a cruzar el lago de Genesaret: “Al caer la tarde, Jesús dijo a sus discípulos: -
Pasemos a la otra orilla” (Mc 4,35-41).
Al comienzo, esta sugerencia de Jesús convida a abrirse a lonuevo y diferente. Jesús no dice “Pasad”, sino “Pasemos”, vayamos juntos a otra dimensión. Pasar al otro margen
exige cambio de actitud, salir de sí, de la orilla conocida, para ir a otra distinta, mejor. San Ignacio advierte al ejercitante: “Tanto se aprovechará de todas cosas espirituales cuanto salga de su propio amor, querer e interés” (EE 10. 189). Esto supone disponibilidad y coraje, para afrontar el riesgo de lo diferente. Hay que estar dispuestos a lo nuevo.
4º) 2 pasajes estimulantes de Llamada
El de Marta a su hermana María: “El Maestro está aquí y te llama”. También te llama a ti, personalmente. Jesús en el Apocalipsis te dice: “Estoy a la puerta y llamo; si alguien
oye mi voz y me abre, entraré y cenaré con él”. (“Yo tengo un manjar que no conocéis”.)
5º) Higuera estéril: Este pasaje simboliza la última oportunidad: “Un hombre tenía una higuera plantada en su huerto. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo al
hortelano: -Llevo tres años viniendo a buscar fruta en esta higuera y no la hallo. Córtala, que encima está esquilmando el terreno-. Él le contestó: Señor, déjala todavía este año;
cavaré alrededor, la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortas.” (Lc 13,1-9). ¿Son estos Ejercicios tu última oportunidad para dar los frutos que le debes a
Dios?
6º) Nicodemo: Otra secuencia para abordar la entrada en Ejercicios es la entrevista nocturna entre Jesús y Nicodemo (Jn 3,1-8), donde se dan estas actitudes:
Acudir con ganas: “Un fariseo llamado Nicodemo fue a visitarlo”.Libremente, no por obligación, sino con gran deseo. ¿Acudes tú con ganas a estar con Jesús en Ejercicios?
Con admiración: “Rabí, sabemos que vienes de parte de Dios como Maestro”. ¿Vienes a aprender de Jesús Maestro como aprendiz, o piensas que ya lo sabes todo?
Con interrogante: “¿Cómo puedo renacer siendo viejo?” (¿o mediocre?) (¿o enfermo?) Con confianza: Porque Jesús dice: “El viento sopla hacia donde quiere... Así sucede con
el que nace del Espíritu”. Confía, por tanto, en la acción del Espíritu Santo.
7º) María: Voy a sugerirte el mejor personaje del NT, para esta entrada en Ejercicios. Fíjate bien: 5 minutos antes de la Anunciación, la Virgen no sabía lo que iba a pasar,
pero ya le decía en su corazón a Dios: “Aquí tienes a tu Sierva. Hágase en mí lo que quieras”. Ponte en manos de María de Nazaret con esta oración: “María, Maestra de la
escucha, / Virgen de la pregunta humilde (¿cómo puede ser esto?), de la disponibilidad perfecta (aquí está la sierva del Señor), / del sí total y continuo al querer de Dios
buscado y discernido (hágase en mí según tu Palabra). / Ayúdame a serenarme, / para
centrarme como tú / en Aquel que es todo Palabra / cuando yo le escucho, / y todo oídos cuando yo le hablo. / Que mi corazón acoja / el mensaje de la Escritura / a fin de guardarlo, / meditarlo, hacerlo vida / y compartirlo con los hermanos.” (A. Sanz G.
Fernández, Invocación a María).
8º) Jesús: Finalmente, te recuerdo que Dios nos presenta a su Hijo en dos pasajes que pueden ayudarte a entrar de lleno en Ejercicios desde el principio. En el Jordán y en el
Tabor, el Padre nos dice sobre Jesús: “Éste es mi Hijo muy amado. Escuchadle”. Los Ejercicios son eso: la escucha de las palabras de Jesús y de Jesús-Palabra. Un último consejo. No quieras abarcar todo lo dicho. Son sólo pistas, para que elijas una o varias, las que te ayuden. Recuerda el sabio consejo de San Ignacio: “No el mucho saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”.
Y nada más por hoy.
TEXTOS DE APOYO
“Al que recibe los Ejercicios mucho aprovecha entrar en ellos con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su divina majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad.”
(San Ignacio, Ejercicios espirituales, 5)
“Si quiero hablar con Dios, / tengo que aventurarme, /
tengo que subir a los cielos / sin cuerdas para asegurarme, /
tengo que decir adiós, / dejar las cosas, caminar
decidido por el camino que / al final va a dar en nada,
nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada,
nada de lo que yo / pensaba encontrar.”
(Gilberto Gil)
“Deja un momento tus ocupaciones habituales;
entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos.
Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes;
aparta de ti tus inquietudes trabajosas.
Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un rato en su presencia.
Entra en el aposento de tu alma; excluye a todo, excepto a Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle;
y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de Él.
Di, pues, alma mía, di a Dios: “Busco tu rostro, Señor, anhelo ver tu rostro”.
Y ahora, Señor mi Dios, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte.
Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca;
porque no puedo ir en tu busca, a menos que Tú me enseñes, y no puedo encontrarte, si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré, buscando te desearé,
amando te hallaré, y hallándote te amaré.”
(San Anselmo, Prologion)
“Nadie fue antes. / ni va hoy, / ni irá mañana / a Dios
por este camino / que yo voy.
Para cada hombre guarda / un nuevo rayo de luz el sol...
y un camino virgen / Dios.”
(León Felipe)
“Señor, Dios mío, concédeme la gracia de estar en tu presencia,
amándote en lo más profundo de mi corazón.
Ayúdame a hacer silencio, fuera y dentro de mí,
para poder escuchar mejor tu voz.
Inspira mis pensamientos, sentimientos, deseos y decisiones,
para que busque únicamente aquello que más te agrada.”
(Itaici)
